domingo, 18 de marzo de 2012

Anécdota de la clase de alemán

En el alemán hay algunos contextos consonánticos en los que debe insertarse una vocal "de apoyo" para que sea más fácil pronunciar la palabra completa. Pasa más frecuentemente cuando los morfemas se encuentran (cuando uno que termina con consonantes debe unirse con uno que comienza con éstas).

En la clase de alemán de ayer, mi profesor me dijo que en la conjugación de la segunda persona singular --del presente de indicativo-- de arbeiten ('trabajar') se tenía que añadir una vocal entre la raíz del verbo y la terminación de persona para que en lugar de quedar arbeitst, quedara arbeitest. Me planteó la razón como muy obvia: arbeitst es muy difícil de pronunciar. Entonces, yo muy bonita, me pasé gran parte de la clase añadiendo esa vocal a la conjugación de segunda persona de todos los verbos porque me parecía muy difícil pronunciarlos sin ella...

Mi profe me corrigió pacientemente todos los casos en los que lo hice hasta que opté por dejar de usar la dichosa vocal aunque la palabra me pareciera "impronunciable". Mi maestro ya no me corrigió nada el resto de la clase.



Oh, alemán... eres tan bonito y especial.

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