I forgot death. I forgot it is around us every time. It seems crazy but I forget we all are going to die. Maybe is youthness, maybe are all my plans and my faith. I don't know what it is but sometimes it makes me forget about death.
The corpse and the blood, the pain and the weeping, the dark clothes and the light faces. It's important to remember that someday, walking down the street you will see it all, you will live it all and you will die at all.
Ensalada de letras
Estimado lector, por favor tome usted la precaución de entender lo escrito por mi pluma como una terapia para desestresarme, entretenimiento para las horas de ocio, repositorio de mis ideas y sobre todo defensa de mi salud mental, y no como un [fallido] intento de poesía. Bon apettit.
miércoles, 13 de junio de 2012
sábado, 12 de mayo de 2012
Kavafis
Konstantinos Kavafis (o Cavafis) fue un poeta
que nació y murió en Alejandría (1863-1933). Para mí fue completamente
desconocido hasta hace pocos días. Cuando me hablaron de él, me leyeron un
poema y me dijeron que se trataba de un poeta alejandrino, yo creí que al menos
habían pasado veinte siglos entre sus escritos y nosotros. Me asombró ver que
en realidad data de finales del siglo XIX y principios del XX.
Aunque
escribe desde un punto no tan lejano a nosotros, imagino los escenarios de sus
poemas como los de uno clásico, por ejemplo de Catulo. No puedo quitar de mi
mente el estigma del poeta alejandrino de algún siglo antes de nuestra
era.
Comparto
con ustedes algunos poemas de los 154 que dejó como legado. ¿Cuál le gusta más
y qué le hace sentir, querido lector fantasma?
Ítaca
Cuando
emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes
rogar que el viaje sea largo,
lleno
de peripecias, lleno de experiencias.
No
has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni
la cólera del airado Posidón.
Nunca
tales monstruos hallarás en tu ruta
si
tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción
penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los
lestrigones y los cíclopes
y
el feroz Posidón no podrán encontrarte
si
tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si
tu alma no los conjura ante ti.
Debes
rogar que el viaje sea largo,
que
sean muchos los días de verano;
que
te vean arribar con gozo, alegremente,
a
puertos que tú antes ignorabas.
Que
puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y
comprar unas bellas mercancías:
madreperlas,
coral, ébano, y ámbar,
y
perfumes placenteros de mil clases.
Acude
a muchas ciudades del Egipto
para
aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva
siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar
allí, he aquí tu destino.
Mas
no hagas con prisas tu camino;
mejor
será que dure muchos años,
y
que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico
de cuanto habrás ganado en el camino.
No
has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca
te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin
ellas, jamás habrías partido;
mas
no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y
si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y
siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin
duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Fui
Nada
me retuvo. Me liberé y fui.
Hacia
placeres que estaban tanto en la realidad como en mi ser,
a
través de la noche iluminada.
Y
bebí un vino fuerte, como
sólo
los audaces beben el placer.
Cuando
aparezcan
Trata
de asirlas, poeta,
aunque
no consigas retenerlas,
esas
visiones eróticas.
Sitúalas,
veladas, en tus versos.
Trata
de asirlas, poeta,
cuando
aparezcan en tu cerebro
a
medianoche, o en el brillo del mediodía.
Contemplé
tanto
Contemplé
tanto la belleza,
que
mi visión le pertenece.
Líneas
del cuerpo. Labios rojos. Sensuales miembros.
Cabellos
como copiados de las estatuas griegas;
hermosos
siempre, incluso despeinados,
y
caídos apenas, sobre las blancas sienes.
Rostros
del amor, tal como los deseaba
mi
poesía... en mis noches juveniles,
en
mis noches ocultas, encontradas.
Recuerda,
cuerpo...
Recuerda,
cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no
solamente en qué lechos estuviste,
sino
también aquellos deseos de ti
que
en otros ojos viste brillar
y
temblaron en otras voces --y que humilló
la
suerte.
Ahora
que todos ellos con cosas del pasado
casi
parece como si hubieras satisfecho
aquellos
deseos --como ardían,
recuerda,
en los ojos que te contemplaban;
cómo
temblaban por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.
Comprensión
Los
años de mi juventud, mi vida voluptuosa-
qué
claramente veo su significado.
Qué
vanos remordimientos, qué innecesarios...
Mas
no podía entonces comprenderlo.
En
el fondo de mi vida joven y disoluta hallaron forma las imágenes de mi
poesía,
se
gestaba el alcance de mi arte.
Por
ello mis enmiendas fueron tan inconstantes.
Mis
resoluciones de continencia, de cambiar,
duraban
dos semanas como máximo.
El
origen
Han
satisfecho su placer
prohibido.
Y del lecho se levantan,
vistiéndose
apresuradamente sin hablarse.
Abandonan
por separado, furtivamente la casa; y
mientras
caminan
algo inquietos por las calles, parece
como
si sospecharan que algo en ellos traiciona
en
qué clase de lecho cayeron hace poco.
Pero
cuánto ha ganado la vida del artista.
Mañana,
otro día, años después escritos serán
los
versos vigorosos que aquí tuvieron su principio.
(De:
Konstantivos Kavafis, 56
poemas, trad. de José María Álvarez, Mondadori, Madrid, 1998)
sábado, 28 de abril de 2012
¡Escribir!
¿Escribir? Ay... ¡escribir! Es un acto de reflexión, confrontación y asinceramiento. Asinceramiento, sí; cuando se escribe se pueden inventar palabras. Escribir es un acto de creación, de invención y de descubrimiento. Mientras se escribe se van descubriendo palabras, estilos y mundos. La verdad no sé si el universo de lo escrito se crea, se inventa o se descubre. No sé si hay anaqueles en la biblioteca que algunos llaman universo (cf. Borges) con obras esperando a ser escritas. No sé si sólo hay un vacío y eso ofrece múltiples posibilidades de creación. No sé si lo que escribimos sólo es una reformulación de lo que hemos leído, vivido y escuchado durante nuestra vida; en ese caso lo que se inventa es la manera de decirlo. Escribir es tejer. Escribir es acomodar. Escribir es jugar con lego para armar una obra: cada vez es original pero parte de piezas dadas, estudiadas y trabajadas. Escribir también es dialogar con esas piezas, con los hilos, con el conocimiento, con la cultura, con las lecturas hechas, con las ideas incubadas, etcétera. Etcétera... ¡claro! Escribir es finalizar con un largo etcétera los días de la hermosa vida.
"Retrato de Erasmo de Rotterdam"
Quentin Massys
jueves, 26 de abril de 2012
True Cover
En uno de tantos infomerciales de televisión abierta se anuncia un nuevo y efectivo maquillaje. Se llama True Cover y su propósito es cubrir manchas de nacimiento, cicatrices --aun las más grandes y profundas--, acné, ojeras, pecas, lunares, etc. También existe la versión para piernas capaz de ocultar estrías, celulitis, varices, moretones y demás.
La promesa es cubrir por completo, como si no existieran esos "defectos". La promesa es ocultar. La oferta, parafraseando, es "hacer salir la belleza real". La persona con manchas se vuelve casi un mártir de su situación y condición física: nació con esas marcas, nació con esa predisposición genética para tener acné o celulitis. Tiene un problema y True Cover puede ayudar.
Podría lamentarme sobre la sociedad posmoderna superficial; podría desmitificar las características publicitarias de los infomerciales de este producto. Me limitaré a un par de comentarios sobre detalles que me parecieron muy curiosos. Primero, la frase que yo parafraseo pero aun así mantiene la esencia de lo que los anunciantes quisieron decir: el producto "hace salir la belleza real". Me parece una frase cínicamente paradójica pues la belleza real debería corresponder a la realidad. ¿Una piel sin un rastro de imperfecciones de cualquier tipo realmente corresponde a la realidad? La piel está expuesta a cambios de climas, contaminación, luz solar. La piel refleja el paso del tiempo, los cambios alimenticios, los estados de ánimo. ¡Eso me parece muy real! El comercial, en cambio, planeta la belleza real como la perfección plástica. Las características específicas de la piel de una persona pueden atentar contra esa perfección. Atentan contra la belleza entonces y hay que remediarlo. Por supuesto, el producto, su publicidad e incluso los clientes de aquél responden a un modelo de belleza estandarizado y generalizado. Claro que también hay que considerar que en su idioma original, el comercial debería decir "true beauty", y en ese caso dicho adjetivo habría sido seleccionado por su correspondencia con el nombre del producto: True Cover to get true beauty.
Otro detalle: gran parte de los productos que he visto anunciados en la televisión o en el supermercado hacen la promesa de reparar un problema, solucionarlo de raíz, disminuir su apariencia. True Cover sólo lo oculta: no pretende arreglarlo permanentemente, sólo cubrirlo desde que una persona sale de su casa hasta que vuelve a regresar a ella. No importa que la mancha, cicatriz o lo que sea siga ahí, lo que importa es que no se note: el gran hit de las apariencias, ¿no? Mientras se está fuera de casa y se usa el maquillaje, uno puede resaltar su "belleza real". Cuando se vuelve al hogar y se lava el rostro, uno vuelve a ser mártir de esas imperfecciones patéticas. Una persona se maquilla con True Cover y al hacerlo se camuflea, se metamorfosea, se oculta. ¿Qué pasará cuando la vean en estado natural?
Otro detalle: gran parte de los productos que he visto anunciados en la televisión o en el supermercado hacen la promesa de reparar un problema, solucionarlo de raíz, disminuir su apariencia. True Cover sólo lo oculta: no pretende arreglarlo permanentemente, sólo cubrirlo desde que una persona sale de su casa hasta que vuelve a regresar a ella. No importa que la mancha, cicatriz o lo que sea siga ahí, lo que importa es que no se note: el gran hit de las apariencias, ¿no? Mientras se está fuera de casa y se usa el maquillaje, uno puede resaltar su "belleza real". Cuando se vuelve al hogar y se lava el rostro, uno vuelve a ser mártir de esas imperfecciones patéticas. Una persona se maquilla con True Cover y al hacerlo se camuflea, se metamorfosea, se oculta. ¿Qué pasará cuando la vean en estado natural?
Así es la publicidad, así es el mercado, así es la posmodernidad, así es la vida y así somos nosotros.
Usted, estimado lector fantasma, ¿qué opina?
jueves, 12 de abril de 2012
Gonzalo Rojas: latín, jazz, mujeres, fornicios y demás.
Olvidé por mucho tiempo la existencia del poeta chileno Gonzalo Rojas, hasta ayer. Ahora que lo he recordado y releído, comparto algunos poemas.
Latín y jazz
Leo en un mismo aire a mi Catulo y oigo a Louis Armstrong, lo reoigoen la improvisación del cielo, vuelan los ángeles
en el latín augusto de Roma con las trompetas libérrimas, lentísimas,
en un acorde ya sin tiempo, en un zumbido
de arterias y de pétalos para irme en el torrente con las olas
que salen de esta silla, de esta mesa de tabla, de esta materia
que somos yo y mi cuerpo en el minuto de este azar
en que amarro la ventolera de estas sílabas.
Es el parto, lo abierto de lo sonoro, el resplandor
del movimiento, loco el círculo de los sentidos, lo súbito
de este aroma áspero a sangre de sacrificio: Roma
y África, la opulencia y el látigo, la fascinación
del ocio y el golpe amargo de los remos, el frenesí
y el infortunio de los imperios, vaticinio
o estertor: éste es el jazz,
el éxtasis
antes del derrumbe, Armstrong; éste es el éxtasis,
Catulo mío,
¡Tánatos!
¿Qué se ama cuando se ama?
¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vidao la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.
Retrato de mujer
Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.
Te juré no escribirte; por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.
Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.
No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz de arcángel y una boca de animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.
Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas como inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.
La loba
Unos meses la sangre se vistió con tu hermosafigura de muchacha, con tu pelo
torrencial, y el sonido
de tu risa unos meses me hizo llorar las ásperas espinas
de la tristeza. El mundo
se me empezó a morir como un niño en la noche,
y yo mismo era un niño con mis años a cuestas por las calles, un ángel
ciego, terrestre, oscuro,
con mi pecado adentro, con tu belleza cruel, y la justicia
sacándome los ojos por haberte mirado.
Y tú volabas libre, con tu peso ligero sobre el mar, oh mi diosa,
segura, perfumada,
porque no eras culpable de haber nacido hermosa, y la alegría
salía por tu boca como vertiente pura
de marfil, y bailabas
con tus pasos felices de loba, y en el vértigo
del día, otra muchacha
que salía de ti, como otra maravilla
de lo maravilloso, me escribía una carta profundamente triste,
porque estábamos lejos, y decías
que me amabas.
Pero los meses vuelan como vuelan los días, como vuelan
en un vuelo sin fin las tempestades,
pues nadie sabe nada de nada, y es confuso
todo lo que elegimos hasta que nos quedamos
solos, definitivos, completamente solos.
Quédate ahí, muchacha. Párate ahí, en el giro
del baile, como entonces, cuando te vi venir, mi rara estrella.
Quiero seguirte viendo muchos años, venir
impalpable, profunda,
girante, así, perfecta, con tu negro vestido
y tu pañuelo verde, y esa cintura, amor,
y esa cintura.
Quédate ahí. Tal vez te conviertas en aire
o en luz, pero te digo que subirás con éste y no con otro:
con éste que ahora te habla de vivir para siempre
tú subirás al sol, tú volverás
con él y no con otro, una tarde de junio,
cada trescientos años, a la orilla del mar,
eterna, eternamente con él y no con otro.
Perdí mi juventud en los burdeles...
Perdí mi juventud en los burdelespero no te he perdido
ni un instante, mi bestia,
máquina del placer, mi pobre novia
reventada en el baile.
Me acostaba contigo,
mordía tus pezones furibundo,
me ahogaba en tu perfume cada noche,
y al alba te miraba
dormida en la marea de la alcoba,
dura como una roca en la tormenta.
Pasábamos por ti como las olas
todos los que te amábamos. Dormíamos
con tu cuerpo sagrado.
Salíamos de ti paridos nuevamente
por el placer, al mundo.
Perdí mi juventud en los burdeles,
pero daría mi alma
por besarte a la luz de los espejos
de aquel salón, sepulcro de la carne,
el cigarro y el vino.
Allí, bella entre todas,
reinabas para mí sobre las nubes
de la miseria.
A torrentes tus ojos despedían
rayos verdes y azules. A torrentes
tu corazón salía hasta tus labios,
latía largamente por tu cuerpo,
por tus piernas hermosas
y goteaba en el pozo de tu boca profunda.
Después de la taberna,
a tientas por la escala,
maldiciendo la luz del nuevo día,
demonio a los veinte años,
entré al salón esa mañana negra.
Y se me heló la sangre al verte muda,
rodeada por las otras,
mudos los instrumentos y las sillas,
y la alfombra de felpa, y los espejos
copiaban en vano tu hermosura.
Un coro de rameras te velaba
de rodillas, oh hermosa
llama de mi placer, y hasta diez velas
honraban con su llanto el sacrificio,
y allí donde bailaste
desnuda para mí, todo era olor
a muerte.
No he podido saciarme nunca en nadie,
porque yo iba subiendo, devorado
por el deseo oscuro de tu cuerpo
cuando te hallé acostada boca arriba,
y me dejaste frío en lo caliente,
y te perdí, y no pude
nacer de ti otra vez, y ya no pude
sino bajar terriblemente solo
a buscar mi cabeza por el mundo.
Por último, dejo el que es quizás mi favorito aunque confieso que principalmente lo es por nostalgia (fue el primero que conocí).
El fornicio
Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
para el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
para el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!
domingo, 18 de marzo de 2012
Anécdota de la clase de alemán
En el alemán hay algunos contextos consonánticos en los que debe insertarse una vocal "de apoyo" para que sea más fácil pronunciar la palabra completa. Pasa más frecuentemente cuando los morfemas se encuentran (cuando uno que termina con consonantes debe unirse con uno que comienza con éstas).
En la clase de alemán de ayer, mi profesor me dijo que en la conjugación de la segunda persona singular --del presente de indicativo-- de arbeiten ('trabajar') se tenía que añadir una vocal entre la raíz del verbo y la terminación de persona para que en lugar de quedar arbeitst, quedara arbeitest. Me planteó la razón como muy obvia: arbeitst es muy difícil de pronunciar. Entonces, yo muy bonita, me pasé gran parte de la clase añadiendo esa vocal a la conjugación de segunda persona de todos los verbos porque me parecía muy difícil pronunciarlos sin ella...
Mi profe me corrigió pacientemente todos los casos en los que lo hice hasta que opté por dejar de usar la dichosa vocal aunque la palabra me pareciera "impronunciable". Mi maestro ya no me corrigió nada el resto de la clase.
Oh, alemán... eres tan bonito y especial.
En la clase de alemán de ayer, mi profesor me dijo que en la conjugación de la segunda persona singular --del presente de indicativo-- de arbeiten ('trabajar') se tenía que añadir una vocal entre la raíz del verbo y la terminación de persona para que en lugar de quedar arbeitst, quedara arbeitest. Me planteó la razón como muy obvia: arbeitst es muy difícil de pronunciar. Entonces, yo muy bonita, me pasé gran parte de la clase añadiendo esa vocal a la conjugación de segunda persona de todos los verbos porque me parecía muy difícil pronunciarlos sin ella...
Mi profe me corrigió pacientemente todos los casos en los que lo hice hasta que opté por dejar de usar la dichosa vocal aunque la palabra me pareciera "impronunciable". Mi maestro ya no me corrigió nada el resto de la clase.
Oh, alemán... eres tan bonito y especial.
jueves, 1 de marzo de 2012
Palabrotas en alemán
El alemán es una lengua muy conceptual. Seguramente usted ha visto, estimado lector fantasma, palabras en alemán compuesta por más de quince letras. La sencilla explicación a muchas de ellas es que están formadas por otras palabras o por morfemas --es decir, segmentos pequeños que representan la unidad mínima de análisis gramatical--, cada uno de los cuales aporta cierta información; toda la información da como resultado un concepto: lo que se entiende con esa palabra.
Un bonito ejemplo es una de las formas para decir nacionalidad:
Staatsangehörigkeit
Antes de entrar en pánico, veamos las partes en las que está dividida:
Staat-s-an-gehörig-keit
Identificar la separación permite, sobre todo a quien no tiene el alemán como lengua materna, comprender el concepto y además pronunciar la palabra sin quedarse sin aire y con las correctas entonación y acentuación.
Ahora veamos qué significa cada morfema:
Staat- 'país'
s- no tiene significado, su función es fonética (podría ser llamada una consonante de unión)
an- 'posición vertical', da la idea de estar de pie sobre algo
gehörig- 'tierra'
keit- el significado es abstracto y correspondería al -ad de nacionalidad o de otras palabras como libertad, seguridad, conformidad, etc.
La nacionalidad ha quedado descifrada. Antes de que usted piense, estimado lector fantasma, que el alemán es la lengua más extraña que ha visto, escuchado o analizado y que no quiere saber nada de ella, permítame darle un ejemplo de otra famosa palabrota que debe resultarle familiar:
Anticonstitucionalmente
anti- da el significado de oposición a lo que sigue
constitucional- a la vez se puede dividir en constitución y en el sufijo -al que significa, 'referente a'
mente- sufijo que permite hacer un adverbio de cualquier adjetivo
La diferencia quizás sea que en alemán se puede expresar una idea muy concreta y muy conceptual mientras que en español los morfemas suelen ser más abstractos (basta con comparar que en Stadtsangehörigkeit hay tres sustantivos y en anticonstitucionalmente hay sólo uno) y el significado no suele ser tan transparente.
Finalizo este breviario cultural pseudolingüístico con un artículo ficticio no apta para hablantes de alemán sensibles:
http://www.elmundotoday.com/2011/06/los-alemanes-piden-a-su-gobierno-un-idioma-mas-facil/
PD. La palabrota se pronuncia más o menos shtat-san-gueorír-káit, ambas /r/ con como la /r/ francesa.
Un bonito ejemplo es una de las formas para decir nacionalidad:
Staatsangehörigkeit
Antes de entrar en pánico, veamos las partes en las que está dividida:
Staat-s-an-gehörig-keit
Identificar la separación permite, sobre todo a quien no tiene el alemán como lengua materna, comprender el concepto y además pronunciar la palabra sin quedarse sin aire y con las correctas entonación y acentuación.
Ahora veamos qué significa cada morfema:
Staat- 'país'
s- no tiene significado, su función es fonética (podría ser llamada una consonante de unión)
an- 'posición vertical', da la idea de estar de pie sobre algo
gehörig- 'tierra'
keit- el significado es abstracto y correspondería al -ad de nacionalidad o de otras palabras como libertad, seguridad, conformidad, etc.
La nacionalidad ha quedado descifrada. Antes de que usted piense, estimado lector fantasma, que el alemán es la lengua más extraña que ha visto, escuchado o analizado y que no quiere saber nada de ella, permítame darle un ejemplo de otra famosa palabrota que debe resultarle familiar:
Anticonstitucionalmente
anti- da el significado de oposición a lo que sigue
constitucional- a la vez se puede dividir en constitución y en el sufijo -al que significa, 'referente a'
mente- sufijo que permite hacer un adverbio de cualquier adjetivo
La diferencia quizás sea que en alemán se puede expresar una idea muy concreta y muy conceptual mientras que en español los morfemas suelen ser más abstractos (basta con comparar que en Stadtsangehörigkeit hay tres sustantivos y en anticonstitucionalmente hay sólo uno) y el significado no suele ser tan transparente.
Finalizo este breviario cultural pseudolingüístico con un artículo ficticio no apta para hablantes de alemán sensibles:
http://www.elmundotoday.com/2011/06/los-alemanes-piden-a-su-gobierno-un-idioma-mas-facil/
PD. La palabrota se pronuncia más o menos shtat-san-gueorír-káit, ambas /r/ con como la /r/ francesa.
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